lunes, 26 de octubre de 2009


Ciro Alegría en 1936 se contagia de tuberculosis y tiene que ser internado en un sanatorio durante dos años.
La tuberculosis es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo. Esta enfermedad se transmite por el aire, cuando el enfermo estornuda, tose o escupe.
Aunque la tuberculosis es una enfermedad predominantemente de los pulmones, puede también afectar al sistema nervioso central, el sistema linfático, circulatorio, genitourinario, gastrointestinal, los huesos, articulaciones y aún la piel.
Los signos y síntomas más comunes de la tuberculosis son: tos con flema por más de 15 días, a veces con sangre en el escupitajo, fiebre, sudoración nocturna, mareos momentáneos, escalofríos y pérdida de peso.
En este período tuvo una gran producción literaria recompensada con premios. Sin embargo vive en la miseria haciendo traducciones mientras concluye su novela Los perros hambrientos, con la que obtiene el premio Zig-zag.

Creo que es increíble que aún estado enfermo siguió escribiendo su obra y encima que esta terminó siendo buena ya que ganó un premio. Esas ganas que tuvo lo impulsaron a hacer una genial obra, aún con dificultades, y me parece que eso es muy valioso.
jueves, 1 de octubre de 2009
Ciro Alegría, peruano, vivió 58 años como escritor, periodista y político.
Ilusionado estudió en el Colegio San Juan de Trujillo, siendo su 1er maestro César Vallejo.
Refugiado primero en Chile a los 21 años (1930) por su militancia Aprista.
Orgulloso escribe lejos de Perú por 3 décadas exiliado en: Chile, USA, Puerto Rico y Cuba.
A los 51años volvió al Perú, abandona el aprismo y es Diputado de Acción Popular.
La Literatura Narrativa Moderna Peruana lo recuerda por su Obra cumbre
El Mundo es Ancho y Ajeno”, donde muestra la
Grandeza de un Perú Moderno, mestizo, rico en regiones, culturas y costumbres.
Recibió un Premio de la editorial Farrar & Reinhart de Nueva York. Ciro, hombre de
Intensa actividad política y periodística, por ello es acogido por la
Academia Peruana de Lengua 1960 y es Presidente de la Asoc. Nac. de Escritores y Artistas.
Calixto Garmendia HoyCalixto Garmendia era un señor que no se dejaba pisotear, odiaba las injusticias, él nunca se sentía derrotado y nunca le suplicaba a nadie. Calixto no era de la clase más baja, tenía un terrenito y trabajaba como carpintero. La gente del pueblo lo apreciaba mucho y reconocían en él a una persona muy hábil, por eso le pedían que dé la cara en representación de todos, que presente algunas quejas formuladas por el pueblo a lo que él no se negó.

Vino una epidemia de tifo y tomaron varias tierras como cementerio, incluyendo las de Calixto; él estaba furioso porque a las tierras de los ricos ni las habían mirado y empezó a mandarle cartas al alcalde con ayuda de un escribano, para que por lo menos le paguen una indemnización, pero el alcalde nunca respondió.
Calixto quería irse a Lima donde habría más oportunidades, pero no tenía dinero. Calixto hacía ataúdes para los ricos y por la epidemia tenía mucho trabajo. El alcalde murió y Calixto pidió nuevamente justicia, lamentablemente, Calixto murió esperando la ansiada justicia.
Creo que este cuento se parece mucho a la realidad, ya que siempre los que tienen más dinero, tienen más poder y los pobres viven tremendas injusticias. Otra cosa es que aquí, no se busca el bien común sino el beneficio personal y esto se aprecia en la actualidad por ejemplo en los alcaldes. Por último me parece que la centralización no es un bien para todos, resulta injusta, penosamente siempre ha estado presente y no sabemos hasta cuándo estará.

Pero no quiero cerrar mis ojos,
Prefiero ser mudo a ciego, a no saber la verdad
Prefiero que los perros ladren mis quejas
Y las quejas rumurosas que vienen con los vientos del norte.
Nos corresponde un mundo hidalgo
Que tiene tierras llenas de bondad
Una vez fuimos uno
Una vez cuando los perros no ladraban.
Qué hace el hambre con nosotros,
Quien nos quita la dignidad pura
Dejándonos como animales sin justicia
Una vez fuimos grandes, justos hace mucho tiempo.
Como me gustaría volverme Ciro y defender lo que un día pareció ser nada.

Don José estaba a cargo de la haciendo de su padre, mientras que él (don Teodoro) vivía en Lima. Don José trató de hacer una pequeña reforma por lo que su papá volvió a sus tierras al enterarse de esto y deportó a su hijo a un caserío en las estribaciones de la Cordillera de los Andes, es aquí donde Ciro Alegría vive su infancia rodeado de indios. Hasta que su abuelo lo mandó al colegio San Juan en Trujillo y su primer maestro, quien le enseño a leer y a escribir fue César Vallejo.

Ciro Alegría falleció en Lima- Chaclacayo el 17 de febrero de 1967.
En mi opinión Ciro Alegría pudo no haber tenido una vida muy larga pero las cosas que hizo y logró en ese poco tiempo fueron tan valiosas que hasta ahora él sigue vivo en nuestras vidas y su arte por tener el valor que tienen nunca se extinguirá. Él fue un hombre que marcó la diferencia y dio algo más por el Perú, aun habiendo estado tanto tiempo lejos, que muchos de nosotros que ha vivido toda su vida aquí.

